Día 3

"La Tortilla con Queso revolucionará las conciencias capitalistas del mundo junto a la cocina gourmet; la ayuda mutua y la Minka resurgirá desde las tripas del monstruo" fue una frase que se le oyó decir a un descendiente de un revolucionario Indoamericano.

La caida de carteles con referencia a próceres con instrucción en la cultura europea -más allá de lo progresista que puedan ser aquellos próceres- (véase el costado inferior derecho de la fotografía) presagian la venida de nombres que recuerden lo que permanece inmanente en estas tierras: Tupac Amaru, Juan Cachaquí, Arbolito... y a las doñas que día a día fecundan la tierra y transforman la materia en sutiles aromas y sabores que revolucionan los sentidos. ¡Viva la tortilla de maiz!

El 28/12 rumbeamos para La Quiaca. El viaje lo mirábamos desde la gran ventana trasera del bus, los caminos serpenteaban hacia el Sur y se escondían entre los coloridos cerros. Al cerrar los ojos esa dinámica de paisajes cambiantes me quedaba como un protector de pantalla mental.

Al rato surgió la idea de retratarnos mutuamente. Aneley resultó ser una artista con un estilo muy realista; pintó el perfil de Elangeni como un retrato colonial. Lxs demás fuimos variando el estilo hacia la abstracción y también hacia el surrealismo y el grotesco... Ya aparecerán en exposición.


Llegamos a las 15:30 hs. Una caminata hasta migraciones en la frontera y horas de cola para pasar al Estado Plurinacional de Bolivia.
En la cola se largó una pequeña lluvia. Gracias a los poderes mágicos de Elangeni, quien sacó de su mochila un nylon de 2 mts x 3 mts, apareció una pequeña tienda que albergó a argentinos y bolivianos de las molestias del agua y el frío. (Ese fue el principio de los varios milagros del nylon de Elan).
En ese trajín de espera, colas y trámites, conocimos a Sheila, de Chacarita, con la que compartimos la cena y el hostal por esa noche.

Por fin, Bolivia. Pasamos a Villazón a las 20 hs. locales (1 menos que Argentina).

Comisión para buscar hospedaje; conseguimos por 10 soles 2 habitaciones. La ducha se cobra aparte, 2 soles.
Fuimos a comer a Croko, especialidad en pollo frito y papas fritas. Al entrar se me empañaron los lentes y el aire se respiraba como un caldo de gallina tibio.





A la mitad de la comida estábamos todxs coloradxs, jugando con los pollitos felices que adornaban la mesa.








Nos fuimos al hostal llenos de energías, colesterol y grasas trans, y las canalizamos con las más divertidas paranoias, juegos, charlas y creaciones artísticas.


En la habitación había agujeros misteriosos y las ventanas habían sido cerradas con ladrillos para poner la abertura en el techo. Obviamente, apareció Poe con su Corazón delator y su Gato negro. ¡Ay, mamita querida!






Sheila nos despertó a la mañana para despedirse; seguía su viaje a Cusco.

Dia 2

27/12. Tucumán y el Grupo de los 8. Con todo el calor tucumano recibiéndonos, salimos de la estación de trenes hacia la plaza frente a la estación. Ahí estaba esperando Elangeni que completó el grupo de 8 viajeros (que más adelante se ampliaría).

Todo un grupo organizado políticamente para el bienestar de todxs lxs que lo integrábamos. El fondo común fue administrado con total responsabilidad por Agustina y de ahí empezamos a sacar para la comida, los pasajes, alojamiento y otros gastos comunes...


Otra medida económica política era el ahorro; entonces surgió la moción de hacer dedo. La Nati tenía buena data y varios teníamos ganas de aprender de esa experiencia. Entonces nos tomamos un cole a la terminal y de ahí un bus hasta un peaje de la Ruta 9 que va para Salta y Jujuy.
Nos dividimos en parejas y comenzamos a probar la... ¿suerte?

La Nati y Aneley fueron las primeras en rajar. Luego Agustina y el Nico; le siguieron Caro y Guille y al ratito enganchamos Elangeni y yo a un sobrino de la Negra Sosa que a los pedos nos dejó en Salta.


En San Salvador de Jujuy. Ahí nos encontramos 6 de los 8, quienes de diferentes maneras fuimos llegando. La Nati y Aneley ya andaban cerca de Tilcara encontrando alojamiento.

Los 6 nos tomamos un bus hacia allá... Pobre transporte público o pobre público que utiliza el transporte. Fue duro, luego de la caminata y la espera, estar 3 hora parados o sentados en los pasillos del colectivo, o donde se pudiera.



Al fin llegamos y las compañeras nos esperaban con techo y comida y agua caliente!!!

Luego de un guiso de arroz entre otra gente viajera, un buen baño y algunas resoluciones para el día siguiente, nos fuimos a dormir todxs juntxs a una habitación: $20 para los 5 que dormían en cama y $10 para los 3 que iban al piso. La política fue que todxs pagarían lo mismo...

El grupo de los 8 se acomodaba en cualquier lado y cuanto más apretado menos drama!



Día 1

Salimos! Nos encontramos en la terminal y salimos Agustina, Carolina, Natalia, Nicolás, Guillermo y yo rumbo a Rafaela.
Gracias a los viejos y a la querida Nancy, que me despidieron con algunos útiles consejos y regalos!
Salimos a las 16:30 y llegamos a eso de las 18:30 hs. a Rafaela.

Al llegar, ahí nomás, nos encontramos con la Betza, Daniela y Enzo que andaban paseando con el perro por esos lares. Entonces nos quedamos charlando y tomando unas cervezas hasta cerca de la hora.
Luego llegó Aneley a sumarse para el viaje.
En la estación de trenes nos encontramos con los Matis. Y mientras uno de ellos cantaba "comamos un asado, tomemos ferné", el otro hizo unas acrobacias con la Caro en el andén para el entretenimiento de todos los presentes!
Bienvenidos al Tren Popular. Todos viajamos en clase turista y apenas subimos, el ambiente pintaba lindo, una guitarra ya andaba sonando...
Más a la noche, los grupos de música andaban alegrando los espacios que unían los vagones para no molestar a los durmientes. Entonces, en el camino al baño uno se encontraba cantando Motorpsico, o lo que le toque en suerte!
Pero la magia aumentaba al encontrarse con grupos enteros de lectores, y gente que recitaba a Galeano en voz alta!
Aunque a veces cuestan dolores de espalda y/o cuello, las 16 horas de viaje luego se extrañan!
Si volvieran los dragones...