Día 6







Al otro día en La Paz, 31/12/11. A recorrer esas calles llenas de colores que subían y bajaban. Rebotábamos, en zig zag, entrando de negocio en negocio.










En el contacto con lxs trabajadorxs aparecía la pesada carga del trabajo. En su mayoría trabajadoras con sus hijxs (Matías llora por su mamá mientras ella dice los precios...) o dormidas en los puestos esperando que alguien las despierte en una realidad más alentadora...



Con el corazón contento y bolsas llenas de colores y magia, rumbeamos pal cementerio, de ahí salían los buses a Copacabana.
Nos ayudaron unos agentes de tránsito a conseguir las combis que nos llevaban a ese lugar donde las almas pueden disfrutar del mercado que tienen al lado del nicho. A las combis hay que lanzarse como un doble de acción, es un acto adrenalínico y lo continúa siendo todo el trayecto; La Paz es una ciudad en un estado milagroso constante porque tendría que haber 1.000.000 de choques por segundo, y sólo presencié una puteada: "indio de mierda", de descendiente de originario a descendiente de originario.



2do milagro de Elangeni. En el Cementerio se larga a llover y el nylon de Elan nos invita a improvisar un toldo que nos cobija y nos junta. En esa misma esquina, nos hicimos unos sandwiches; algunxs visitamos y comimos también en el mercado. Lo teníamos todo, y vivimos felices para siempre en esa esquina... hasta que llegó el bus a Copacabana.





















(Éramos tan felices en esa esquina... Por qué tuvo que llegar ese bus... Por qué...)










(Todo por cruzar el Titicaca en bote, bajo las estrellas, para luego llegar a un hostel muy económico y confortable, comer un menú de pescado muy rico y barato, ver llover granizo y contemplar un manto blanco en el patio en donde jugaban los chicos, para terminar la noche bailando, riendo, tomando y festejando la llegada del 2012 bajo la lluvia o bajo el milagroso nylon de Elangeni. Por qué...)

Día 5

Salimos de Villazón a las 15:30 hs. y llegamo a Oruro a las 11 hs. del 30/12/11.


En Oruro. Luego del desparrame en el playón de la estación a causa de 20 horas de viaje popular, salimos a la realidad de la ciudad. El primer lugar que se ve frente a la terminal es un comercio con el nombre La llama enojada.No hay que hacerle caso a todo lo que se ve. Nos subimos en las combis que inundan la ciudad con carteles fluor indicando su miles de destinos y nos dirigimos a la terminal de buses. Conseguimos bus a las 15:30 hs. a La Paz.

Para mitigar la espera, primero nos clavamos una empañada salteña de previa y luego fuimos a comer una comida típica por 10 soles. En el lugar, la TV mostraba cómo allanaban un lugar en Argentina donde mantenían a personas de procedencia boliviana como trabajadores esclavos... No me sentí muy cómodo con mi nacionalidad en ese momento; ni con esas vueltas en círculo que parece dar la historia donde unxs la escriben y otrxs la sufren.

Vámonos a La Paz, por favor. Llegamos a las 20 hs. Pequeña asamblea y a buscar hostel, siguiendo a los que ya habían andando por estos lugares.
Encontramos El Capricho, nos instalamos y rajamos a la ciudad quizá imaginada por Escher. Una ciudad alucinante, alucinógena, con muchos alucinógenos.






Donde tendrían que estar las estrellas, sigue estando la ciudad. Por abajo, a veces, también la ciudad.
Podemos ver caras alucinadas, en especial la mujer que casi aparece por la izquierda.







(Como lo señalo en la fotografía, esas no son estrellas, por ejemplo. Aunque puede ser la vía láctea, ojo...)

¿Qué nacionalidad? En un bar nos encontramos con Fernando, que nos convidó con cervezas. El tema de la nacionalidad empezó a hacer ruido.
¿Éramos franceses, españoles, alemanes, yanquis...?

¿Y Fernando, de dónde era? ¿Su madre era española? ¿no era que ella había venido de los iunit steits? ¿antes no dijo que era italiana?

Vaya uno a saber, la cuestión es que el tipo sabía un montón de política internacional y ante mi ignorancia de cómo había surgido la Unión Europea, aseveraba que yo debía saber más que él...


Quedó como pregunta para el resto del viaje: ¿Qué pasa con las nacionalidades en américa latina?






Dia 4


Villazón, 29/12/11. Una delegación partió a conseguir los pasajes de tren con éxito rotundo en la misión...

Mientras se aproxima la hora de comer, el hospedaje El Barquito se va transformando con murgas y chacareras que salen de un celular con característica +54; ahora es un conventillo boliviano con aires argentinos y las cholas arrabaleras se cuentan los chismes mientras esperan el turno para el baño.











El guiso se cocina en la habitación y se amalgama gastronómicamente con la cocina boliviana agregando ají locoto. ¡Mmmmm! ¡Ufffff! ¡Ahhh la pelotita!

¡Pero no hay hemorroide que pueda detener nuestra disposición a incorporar a fuego la cultura boliviana en nuestras vidas!













Quienes se encargaban de lavar las zanahorias, tenían tiempo para reflexionar sobre las acciones
de su vida y hacer una proyección hacia dónde iba... si por el Camino de Vida o por el Camino de Muerte (¡buuu!)










No entendimos bien la moraleja. Parece que el camino de vida tiene una trampa y al final te caes por un precipicio derecho en el horno... Porque hay que ser muy boludo o estar bastante drogado para pensar que se puede caminar por las nubes. De todas formas, el dibujo es claro: ¡La decisión más sabia es quedarse en la fiesta que está en el medio y no darle bola a las flechas!

Ya en el tren. Mientras comíamos zanahorias que habían sobrado del guiso, uvas y nueces, disfrutábamos de un paisaje de ensueño. En todo lugar sierras, arroyos y huertas; por todos lados la gente trabajando la tierra. ¡Qué ganas de respirar! todos los colores, todos los lugares y la inmensa sabiduría de su gente, todo invita a llenarse de vida. Las pilas de ladrillos de adobe imitaban pequeños cerros cuadriculados. Armonía...






De pronto: ¡los deseos de caminar por esos lugares se hacen realidad! El tren se para... Toda la gente se desparrama por la inmensidad.

Y ya no hay nada más para decir: los labios se convierten en barro.








Día 3

"La Tortilla con Queso revolucionará las conciencias capitalistas del mundo junto a la cocina gourmet; la ayuda mutua y la Minka resurgirá desde las tripas del monstruo" fue una frase que se le oyó decir a un descendiente de un revolucionario Indoamericano.

La caida de carteles con referencia a próceres con instrucción en la cultura europea -más allá de lo progresista que puedan ser aquellos próceres- (véase el costado inferior derecho de la fotografía) presagian la venida de nombres que recuerden lo que permanece inmanente en estas tierras: Tupac Amaru, Juan Cachaquí, Arbolito... y a las doñas que día a día fecundan la tierra y transforman la materia en sutiles aromas y sabores que revolucionan los sentidos. ¡Viva la tortilla de maiz!

El 28/12 rumbeamos para La Quiaca. El viaje lo mirábamos desde la gran ventana trasera del bus, los caminos serpenteaban hacia el Sur y se escondían entre los coloridos cerros. Al cerrar los ojos esa dinámica de paisajes cambiantes me quedaba como un protector de pantalla mental.

Al rato surgió la idea de retratarnos mutuamente. Aneley resultó ser una artista con un estilo muy realista; pintó el perfil de Elangeni como un retrato colonial. Lxs demás fuimos variando el estilo hacia la abstracción y también hacia el surrealismo y el grotesco... Ya aparecerán en exposición.


Llegamos a las 15:30 hs. Una caminata hasta migraciones en la frontera y horas de cola para pasar al Estado Plurinacional de Bolivia.
En la cola se largó una pequeña lluvia. Gracias a los poderes mágicos de Elangeni, quien sacó de su mochila un nylon de 2 mts x 3 mts, apareció una pequeña tienda que albergó a argentinos y bolivianos de las molestias del agua y el frío. (Ese fue el principio de los varios milagros del nylon de Elan).
En ese trajín de espera, colas y trámites, conocimos a Sheila, de Chacarita, con la que compartimos la cena y el hostal por esa noche.

Por fin, Bolivia. Pasamos a Villazón a las 20 hs. locales (1 menos que Argentina).

Comisión para buscar hospedaje; conseguimos por 10 soles 2 habitaciones. La ducha se cobra aparte, 2 soles.
Fuimos a comer a Croko, especialidad en pollo frito y papas fritas. Al entrar se me empañaron los lentes y el aire se respiraba como un caldo de gallina tibio.





A la mitad de la comida estábamos todxs coloradxs, jugando con los pollitos felices que adornaban la mesa.








Nos fuimos al hostal llenos de energías, colesterol y grasas trans, y las canalizamos con las más divertidas paranoias, juegos, charlas y creaciones artísticas.


En la habitación había agujeros misteriosos y las ventanas habían sido cerradas con ladrillos para poner la abertura en el techo. Obviamente, apareció Poe con su Corazón delator y su Gato negro. ¡Ay, mamita querida!






Sheila nos despertó a la mañana para despedirse; seguía su viaje a Cusco.

Dia 2

27/12. Tucumán y el Grupo de los 8. Con todo el calor tucumano recibiéndonos, salimos de la estación de trenes hacia la plaza frente a la estación. Ahí estaba esperando Elangeni que completó el grupo de 8 viajeros (que más adelante se ampliaría).

Todo un grupo organizado políticamente para el bienestar de todxs lxs que lo integrábamos. El fondo común fue administrado con total responsabilidad por Agustina y de ahí empezamos a sacar para la comida, los pasajes, alojamiento y otros gastos comunes...


Otra medida económica política era el ahorro; entonces surgió la moción de hacer dedo. La Nati tenía buena data y varios teníamos ganas de aprender de esa experiencia. Entonces nos tomamos un cole a la terminal y de ahí un bus hasta un peaje de la Ruta 9 que va para Salta y Jujuy.
Nos dividimos en parejas y comenzamos a probar la... ¿suerte?

La Nati y Aneley fueron las primeras en rajar. Luego Agustina y el Nico; le siguieron Caro y Guille y al ratito enganchamos Elangeni y yo a un sobrino de la Negra Sosa que a los pedos nos dejó en Salta.


En San Salvador de Jujuy. Ahí nos encontramos 6 de los 8, quienes de diferentes maneras fuimos llegando. La Nati y Aneley ya andaban cerca de Tilcara encontrando alojamiento.

Los 6 nos tomamos un bus hacia allá... Pobre transporte público o pobre público que utiliza el transporte. Fue duro, luego de la caminata y la espera, estar 3 hora parados o sentados en los pasillos del colectivo, o donde se pudiera.



Al fin llegamos y las compañeras nos esperaban con techo y comida y agua caliente!!!

Luego de un guiso de arroz entre otra gente viajera, un buen baño y algunas resoluciones para el día siguiente, nos fuimos a dormir todxs juntxs a una habitación: $20 para los 5 que dormían en cama y $10 para los 3 que iban al piso. La política fue que todxs pagarían lo mismo...

El grupo de los 8 se acomodaba en cualquier lado y cuanto más apretado menos drama!



Día 1

Salimos! Nos encontramos en la terminal y salimos Agustina, Carolina, Natalia, Nicolás, Guillermo y yo rumbo a Rafaela.
Gracias a los viejos y a la querida Nancy, que me despidieron con algunos útiles consejos y regalos!
Salimos a las 16:30 y llegamos a eso de las 18:30 hs. a Rafaela.

Al llegar, ahí nomás, nos encontramos con la Betza, Daniela y Enzo que andaban paseando con el perro por esos lares. Entonces nos quedamos charlando y tomando unas cervezas hasta cerca de la hora.
Luego llegó Aneley a sumarse para el viaje.
En la estación de trenes nos encontramos con los Matis. Y mientras uno de ellos cantaba "comamos un asado, tomemos ferné", el otro hizo unas acrobacias con la Caro en el andén para el entretenimiento de todos los presentes!
Bienvenidos al Tren Popular. Todos viajamos en clase turista y apenas subimos, el ambiente pintaba lindo, una guitarra ya andaba sonando...
Más a la noche, los grupos de música andaban alegrando los espacios que unían los vagones para no molestar a los durmientes. Entonces, en el camino al baño uno se encontraba cantando Motorpsico, o lo que le toque en suerte!
Pero la magia aumentaba al encontrarse con grupos enteros de lectores, y gente que recitaba a Galeano en voz alta!
Aunque a veces cuestan dolores de espalda y/o cuello, las 16 horas de viaje luego se extrañan!
Si volvieran los dragones...